La deficiencia de hierro es considerada el primer desorden nutricional en el mundo según la Organización Mundial de la Salud. El hierro es imprescindible en nuestro organismo ya que participa en muchos procesos metabólicos, especialmente en la formación de los glóbulos rojos y en el transporte de oxígeno, fundamental en el correcto funcionamiento de nuestro organismo. 

El déficit de hierro es la causa más frecuente de anemia. Los síntomas que pueden aparecer por su déficit son fatiga, agotamiento, intolerancia al ejercicio y bajo rendimiento. El déficit de hierro también está relacionado con una reducción del rendimiento mental y cognitivo, falta de concentración y aumento de la propensión a las infecciones.

Lo más frecuente es que la persona presente palidez mucocutánea. Si la anemia es moderada-grave, puede haber caída de pelo, fragilidad de las uñas, sudoración, inflamación de la lengua, lesiones en los labios, irritabilidad, disminución de concentración, trastornos del sueño, dificultad respiratoria y deterioro general. Siendo estos signos y síntomas los que nos deben alertar de una posible deficiencia de hierro.

El déficit de hierro se encuentra normalmente en los pacientes que sufren una pérdida de sangre, los que presentan una pobre ingesta de hierro (o alteración de la absorción gastrointestinal), y los que muestran un aumento de las demandas fisiológicas. Entre las causas más frecuentes son la mala alimentación, el embarazo, la menstruación, o las hemorragias gastrointestinales. 

Es importante una alimentación equilibrada que incluyan carnes, pescados, huevos, legumbres, etc., evitando dietas vegetarianas estrictas. Si existe un déficit importante de hierro, la simple alimentación no será suficiente y habrá que iniciar tratamiento de reposición con hierro vía oral o en casos de cardiopatías importantes, como la insuficiencia cardíaca con déficit de hierro, será necesario la reposición intravenosa. Si la reposición es vía oral, conviene tomarlo en ayunas con vitamina C (zumo de naranja) para facilitar su absorción.

Si no se diagnostica o no se trata, la anemia por deficiencia de hierro puede causar complicaciones graves, como insuficiencia cardíaca y retrasos en el desarrollo de los niños. Así como la aparición de anemia, sin una causa clara nos puede poner en alerta antes enfermedades más severas.